Este jueves fue especial. Llegué a clases unos minutos tarde y mis
algunos de mis compañeros ya estaban en el centro de sala con muchos diarios y
cintas adhesivas. ¿Con qué fin? No teníamos idea. Lo único que sabíamos era que
sólo algunos compañeros trabajarían hoy, los demás "observaríamos"...
lo que no es muy motivador que digamos. Pero en fin, la clase había
comenzado...
jueves, 23 de mayo de 2013
Si es espontáneo, se disfruta más!
jueves, 16 de mayo de 2013
Vaciando las ideas...
Hoy jueves, llegué
entusiasmada a la clase “movimiento creativo 2”. La primera sesión acerca de
esto me había gustado mucho así que tenía expectativas muy altas. Escuchamos a
la profe Erna contarnos un poco acerca de temas de notas, trabajos por hacer, plazos
para entregarlos, en fin, aspectos netamente acerca de la asignatura.
Antes de partir con cualquier
actividad, a la profe se le ocurrió la brillante idea (y esto no es ironía) de
preguntar si había alguien en la sala que estuviese con algún dolor físico o
lesión…. Y, para mi terrible decepción, recordé que horas antes me había ido a
vacunar, por lo que mi brazo izquierdo tenía una movilidad reducida.
Tristemente le dije a la profe lo que pasaba y con mi comentario, otros
compañeros se unieron a mis causas de dolor. Cuando ella notó que no éramos una
cantidad mínima, su creatividad y espontaneidad salió al rescate. Nos apartó
del resto, os hizo salir de la sala y una vez fuera de ella, nos contó su plan.
Dijo que teníamos una misión: debíamos ir a su oficina, buscar lo que nos
llamara la atención y transformarlo en un instrumento.
Al momento en que mis
compañeros hayan ya finalizado la actividad, nosotras (puras mujeres,
coincidentemente) debíamos entrar en
silencio y comenzar a tocar alguna melodía que hubiésemos ensayado previamente.
Yo, muy decepcionada de no poder participar de la clase, dejé mi pena atrás
para intentar hacer (otra vez) un gran esfuerzo para tocar u instrumento. Nos
dirigimos con mis compañeras a la oficina de la profe Erna, mientras mis
compañeros estaban en la sala comenzando a vivir otra experiencia, esa que no
quedará guardada en mi memoria. Una vez
adentro, comenzamos a darle rienda suelta a nuestra curiosidad y, mirando, abriendo
y cerrando lo que encontrábamos a nuestro paso, hallamos algunos instrumentos
de percusión y también algunas cajas, papeles y palos, que pensamos, nos podían
servir.
Entre risas y muchas tallas
nos decidimos a comenzar con la improvisación. Ninguna tenía grandes
conocimientos acerca de los instrumentos o la música, así que apelamos a
nuestra coordinación y ritmo (¿y yo? Bueno lo intenté). Como casi todos los
instrumentos eran de percusión, los “sonidos parecidos” fueron agrupados y así, una a una tocando su instrumento, para
que cada sonido pudiese ser escuchado y oído por todos. Yo debía tocar un
CÍMBALO, instrumento que suena durante largo tiempo después de haber sido
tocado. Realmente era mágico, me podía perder tratando de averiguar cuanto
duraba el sonido que emitía. Después de unos cuantos ensayos, fuimos a la sala donde estaban todos. La profe
nos hizo entrar, observamos dos danzas maravillosas que interpretaron mis
compañeros. Una de ellas era lenta y silenciosa, la otra muy movida, expresiva
y libre. Me encantó ser el público esta vez. Pero teníamos nuestro protagónico:
cuanto terminaron la actividad, mis compañeros se recostaron en el suelo,
cerraron los ojos y nosotras les dimos el ambiente para la relajación perfecta.
¡¡¡Esto sí que era un trabajo en equipo!!!
¡Así suena el címbalo! :)
jueves, 9 de mayo de 2013
El cuerpo dice más que mil palabras
Llegué a clases con una gran interrogante… La
profe nos había pedido ropa cómoda y ligera para tener una clase de … ¿qué
íbamos a hacer? Aunque el cronograma decía “movimiento creativo 1” podía esperar
cualquier cosa. Al fin y al cabo, estas clases eran así. Toman su propio curso.
Cuando entramos, la profe nos dio las
indicaciones: “relájese, quítese los zapatos si desea, camine por la sala,
sienta los pies, hágalo en silencio, silencio, en silencio niños…”
De a poco, nos fuimos “soltando” tal como la
profe quería. Después tuvimos que saludarnos, sólo con la mirada, sólo con la
expresión de nuestro rostro… dándonos solo la mano derecha, luego la izquierda,
tocándonos el codo, la oreja, las mejillas, conociéndonos… palpándonos… sintiéndonos
sin hablar. ¡Qué bien lo hacían mis compañeros! Sus miradas me impactaban, pues
se tomaban la clase en serio y lograban hablarme con sus ojos… Yo seguía
saludando. Saludar y saludar, caminar y caminar, caminar y saludar a quien te
encuentres. “¡hola! No te vi hoy” intentaban decir mis ojos…. Espero que mis
compañeros hayan comprendido su lenguaje. Cuando finalizamos esta actividad,
tuvimos que caminar de espaldas hasta que chocáramos con alguien, ese alguien
sería nuestra pareja para la siguiente tarea, que consistía en ponernos de espaldas
(ese alguien y yo) y permitirle a nuestras espaldas hablar… Sí, hablar. Ellas se
saludaron, se quisieron, se pelearon y se perdonaron luego. Ellas se
conocieron, se regalonearon, se unieron, se comprendieron. Fue un momento
íntimo, de la espada de mi “alguien” y la mía… jamás mi espalda había tenido un
amigo y hoy por fin lo encontró. Ella estaba contenta…
Luego de esto hicimos grupos, donde seguiría la
comunicación a través del cuerpo. En los grupos, con los ojos cerrados,
sentados y tomados de la mano, debíamos conocer la mano del compañero de
nuestro lado, sentir sus dedos, su textura, su piel, su temperatura, la forma
de los dedos… cada parte que sintiéramos de su mano, era un trozo de su
historia, de su vida, de sus sueños y deseos…. Cuando abrimos los ojos, nos
sentimos conectados, comprendidos, acompañados. Ya no estábamos solos, había
alguien a mí alrededor sintiendo como yo, viviendo como yo, una humana. Tal vez
con diferentes experiencias, familias, costumbres y valores, pero ser humano en
definitiva. La profesora nos pidió que comentáramos la experiencia, que en lo
posible, en una palabra explicáramos lo que sentimos allí, tomados de la mano. Algunos
dijeron unión, energía, comunicación, otros calor, compañía, amistad, amor…
todos habíamos sentido algo, en cada uno de los grupos que estaban allí en la
sala.
A veces nos cuesta expresar que sentimos, nos
cuesta mirar y ver qué es lo que hay en nuestro interior, nos cuesta asumirnos.
Pero estoy profundamente convencida de que cuando lo hacemos, más nos amamos y
más aún podemos amar al otro, podemos vivir mejor con el otro, entenderlo,
acompañarlo, estar en la mismo sentir del corazón.
La mejor compañía no es la que elegimos si no la
que aceptamos.
Para motivarnos! http://www.youtube.com/watch?v=6Mh7EzvNJmo
jueves, 2 de mayo de 2013
Mis manos y yo
Hoy por fin
teníamos la clase de decoración de las máscaras, donde se pondría a prueba la
creatividad que hemos estado desarrollando poco a poco, sesión a sesión. Al
momento de llegar a la sala, fuimos a buscar las máscaras siendo muy gracioso
el hecho de que esa máscara eras tú, retratado en otro lugar, fuera de ti y que
sólo tú, nadie más que tú, encajaba perfecto en esa cara… somos verdaderamente
únicos, en un mundo lleno de personas únicas…
Fuimos a los
mesones, la profe Erna nos entregó temperas, papeles, tijeras, lijas hasta
pasta muro, para afinar todos los detalles de la máscara que habíamos hecho
semanas atrás…La mía estaba un poco débil pero con esa pasta y un poco más de
yeso, intenté mejorar su aspecto para que quedara mucho mejor. Sobre la
decoración en sí, la profe nos dijo que hiciéramos lo que quisiéramos en la
máscara, algo que nos representara y con lo que nos sintiésemos identificados.
Así que mientras mi máscara se secaba, comencé a pensar en que podría hacer y,
al hacer esta pequeña actividad mental, surgen una serie de preguntas en mi
cabeza: ¿qué me gusta?, ¿qué prefiero?, ¿qué colores son mis favoritos?, ¿soy
amante de la naturaleza, la tecnología, las artes?... muchas cosas volvieron a
nacer en esos momentos… y recordé que si hay una imagen que me guste
verdaderamente, esa es el ATARDECER AFRICANO. Muy típico tal vez en los cuadros
de las casas pero realmente hermoso, por su simpleza y por toda la majestad que muestra
el horizonte y el sol escondiéndose… definitivamente me gustan, ¿no? Pues fue
esa la elección para mi máscara: hice un atardecer en colores que iban
cambiando de tonalidad y le agregue un árbol al lado derecho de la máscara,
fabricado con papel crepe y papel volantín. Después con cola fría, sellé todo
mi trabajo y le di textura al árbol, para darle un efecto más realista. ¡Me
gustó mucho! Era mi primera máscara, mi primer otro yo y quedé bastante
conforme con ella.
Todas estas
actividades a veces no tienen mucho sentido para nosotros, hablando de las
personas en general. Podemos sentir a veces que lo “manual” no va con nosotros,
que nos somos capaces, o que simplemente no tenemos talento para ello. Pero a
mi parecer, realizar una actividad así, es una excelente forma de
reencontrarnos con nuestro “yo”, de volver a ser niños, de dejarnos invadir por
lo que sintamos en el momento y expresar aquello en algo que no nos dañará a
nosotros ni a nadie. Es un verdadero beneficio…
La creatividad, a
veces un poco forzada, puede lograr la apertura de nuestra mente y corazón, de
nuestros baúles de recuerdos, de nuestras motivaciones y aspiraciones. Estar
trabajando con algo en las manos, es querer también que ellas sean parte de
nosotros, es incluirlas en nuestros sueños y deseos para el futuro… y
comúnmente olvidamos que nuestro cuerpo es un todo, que lo uno necesita de lo
otro, siempre.
jueves, 25 de abril de 2013
¡No va conmigo!
Definitivamente
para esto no soy buena. Jamás lo he sido, a pesar de que lo he intentado hasta
en el colegio. Y para ser sincera, me asusté mucho cuando la profe Erna anunció
que para esta clase debíamos traer un instrumento. De inmediato pensé: “si nos
hace tocar en frente de todos, de seguro pasaré una vergüenza tremenda cuando
todos descubran que tengo menos ritmo que una gotera”, así que para evitar un
poco esto preferí llevar una especie de sonaja (hecha por mí con lentejas). Con
eso ya podía estar más tranquila, no tenía mucha ciencia tocar una sonaja. Pero
al llegar a la clase, la profe como siempre, rompe toda idea preconcebida y
hace lo que uno menos espera. Eso es fantástico.
Para hacer el
cuento más corto, la profe nos dio indicaciones para que dejáramos nuestros
instrumentos en un círculo al centro de la sala, después que escogiéramos uno y
finalmente que lo tocáramos cuando ella dijera. Todo esto debería transcurrir
en silencio, idea que me gusta mucho, pero que es bastante inalcanzable:
definitivamente nos cuenta mucho callar en clases!!
Luego nos fue
mostrando en un ppt, diversos colores: negro, anaranjado, verde, rosado,
amarillo, etc. Nuestra tarea era mostrar a través del instrumento que habíamos
escogido, qué sentíamos cuando veíamos tal color…. Cómo les contaba en un
comienzo, yo y los instrumentos no nos llevamos bien y siendo lo más honesta
posible, me costó mucho encontrar aquella “comunicación” que la profe nos
pedía, entre los colores y el instrumento… ¿En verdad era posible que un color
me produjese “algo” y que ese “algo” yo lo transmitiera a través del
instrumento?
La respuesta afirmativa
no estaba dentro de mis opciones. Pero hice un esfuerzo, tenía que hacerlo,
pues entendía que esa actividad me daría una mayor sensibilidad con respecto a
la música y los sonidos. Me costó, pero creo que lo logré ya que después noté
que mis compañeros también expresaban sonidos parecidos con cada color, sobre
todo cuando la profe nos mostró palabras como “rabia, pena, alegría”, etc.
Después un compañero tocó una especie de TAMBOR y nosotros debíamos
seguir el ritmo que él llevaba, situación que no me resultó tan complicada.
Fue una
experiencia enriquecedora en donde enfrenté algo en que no creo ser tan
hábil, dándome cuenta de que si soy capaz de lograrlo, si me esfuerzo,
concentro y pongo lo mejor de mí.
Sé que en muchas
áreas de nuestra vida nos sentimos como yo hoy me sentí al comienzo de la
clase: incapaces, inútiles, inservibles… Estoy segura que no he sido la única,
ni lo seré.
Pero estoy profundamente agradecida
de la vida, quien a través de pequeñas cosas nos da una enseñanza muchas veces
incomprensible a nuestra razón. Hoy aprendí que podemos conseguir muchas cosas
si nos lo proponemos, que hay miles de oportunidades para fortalecer las
debilidades y que cuando nos ponemos una meta podremos llegar a ella, y ya no
la veremos tan lejana. La terapia perfecta está en ti…
jueves, 18 de abril de 2013
¿Y la tecnología?
Otro jueves que se
está yendo y procedo a contarles un poco lo que fue la clase hoy, en
“Estrategias de intervención I”. Espero que lo disfruten!
La clase de hoy la
hizo el profe Félix y fue en la sala de computación… ¿qué hacíamos en la sala
de computación? ¡Bueno pues esto! El queridísimo BLOG! A pesar de que a veces
me cuesta expresar las ideas o las emociones a través de las palabras, he aprendido a querer mi Blog. Justamente por esto: MI BLOG
El Profe nos indicó
que página debíamos visitar, los pasos a seguir, que teníamos que agregarle al
blog, etc. Todo lo “técnico” para que esto pudiese ser. Pero después él nos
dejó la libertad de decorarlo y hacerlo nuestro: el blog debía ser una imagen
de lo que nosotros éramos, así que podíamos “enchularlo a nuestra pinta”… lo
que sin duda alguna nos ayuda a desarrollar una identidad, una forma de pensar
y percibir en entorno, las relaciones y nuestra vida.
No soy muy buena
con todo lo que es la tecnología en sí, nunca antes había tenido un Blog, por
lo que mi única opción fue indagar en cada configuración, opción o lo que
tuviese esta página para poder cumplir con lo que el profe nos pedía. Al final
no era difícil, pero de todos modos valoro el hecho de que también nos hagan
hacer este tipo de actividades. Cuando estemos ejerciendo la profesión,
tendremos un fuerte roce con la tecnología, la computación y diversas
aplicaciones con las que tendremos que trabajar para acompañar las terapias de
la gente. Nunca está de más saber acerca de estas plataformas virtuales, que
además nos brindan un espacio para vaciar nuestro interior y, lo que es más
importante, compartirla con el resto. Otro aspecto importante es la
creatividad. Como ya mencioné, en el blog tenemos la libertad de expresarnos a
través de la forma en que nosotros queramos, la que más nos represente o nos
haga sentir cómodos, siendo esto un gran reto a la creatividad y espontaneidad.
Todos los jueves debemos subir una clase, por lo que las ideas podrían
agotarse, pero de alguna u otra forma esto nos ayuda a ser más ingeniosos y
buscar cada jueves una manera nueva de dirigirnos a ustedes. Pienso que la
creatividad es la base del trabajo de un terapeuta, sin ella difícilmente
tendremos un buen desempeño laboral.
Yo, a pesar de que
a veces no tengo mucho tiempo para estar actualizándolo, decorándolo o subiendo
fotos, he le tomado mucho cariño, pues siento que es una especie de “diario
personal” donde puedo expresar lo que siento, como he percibido las clases, que
cosas me han sorprendido, etc., sabiendo que tal vez en algún tiempo las pueda
olvidar, por lo que más aun deseo dejar un registro de lo será el primer año de
esta carrera. Creo que eso demuestra lo mucho que amo esto que escogí, no me
arrepiento y espero no hacerlo jamás. Esta carrera es única.
jueves, 4 de abril de 2013
Esta soy yo!
Comenzaré a contarles quien
soy, esta es mi historia en quinientas palabras…
Mi nombre es Javiera Isabel
Zúñiga Aliaga, nací el 20 de Septiembre de 1994, en el Hospital Clínico de la
Universidad Católica. Fui la primogénita de la familia, mis padres, Claudia Y Héctor,
llevaban ya dos años de matrimonio, cuando llegué yo. Aunque mis padres vivían
de allegados con la hermana de mi mamá, a los meses de mi nacimiento, compraron
la casa donde vivo actualmente. Sí, toda mi vida he estado en esta casa, que
encierra mi historia, mis experiencias, mis momentos. Esta casa me ha visto
crecer y yo a ella también…
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| ¡Mis hermanas locas! |
Los regaloneos y mimos de
hija única me duraron bastante poco. Cuando tenía dos años y tres meses, nació
mi hermana Antonia. Como era tan pequeña no noté muchos cambios, convirtiéndose
la Anto en mi compañera de aventuras y juegos. Fuimos muy amigas, hasta ese
período en que yo crecí y ella aún era una niña. Fue una etapa compleja, pero
que pudimos superar y hoy somos buenas amigas y hermanas.
Desde pequeña fui muy independiente, en el jardín y colegio, nunca lloré porque mi mamá se iba, hacía mis tareas sola y de buena gana. Siempre me gustó mucho el colegio, los amiguitos y las profesoras, que con paciencia nos enseñaban. En el año 2005, me cambié del colegio Andes del Sur, para asistir al colegio San Miguel de los Andes, desde donde me gradué de cuarto año medio, el año pasado. Ese año también nace mi tercera hermana, la Sofi. Ella no me mi muñeca de juegos, ni mi partner. La Sofi fue mi primera hija. No quiero decir que mi mamá no la cuidaba, obviamente, sino que yo ya me sentía grande, responsable, capaz de cuidar a un bebé. La mudaba, la bañaba, la hacía dormir…. Aun es mi regalona a pesar de que está por cumplir ocho años.
Desde pequeña fui muy independiente, en el jardín y colegio, nunca lloré porque mi mamá se iba, hacía mis tareas sola y de buena gana. Siempre me gustó mucho el colegio, los amiguitos y las profesoras, que con paciencia nos enseñaban. En el año 2005, me cambié del colegio Andes del Sur, para asistir al colegio San Miguel de los Andes, desde donde me gradué de cuarto año medio, el año pasado. Ese año también nace mi tercera hermana, la Sofi. Ella no me mi muñeca de juegos, ni mi partner. La Sofi fue mi primera hija. No quiero decir que mi mamá no la cuidaba, obviamente, sino que yo ya me sentía grande, responsable, capaz de cuidar a un bebé. La mudaba, la bañaba, la hacía dormir…. Aun es mi regalona a pesar de que está por cumplir ocho años.
Siempre fui de pocos amigos, contados
con una mano. En el colegio me querían mucho, participaba de las actividades
que podía, rindiendo en lo académico de la mejor manera. El año anterior entre
el preuniversitario y el colegio, la carga aumentó, por lo que tuve que
disminuir mi participación: la PSU se venía encima y yo quería estudiar Terapia
Ocupacional a toda costa. Cuando el momento pasó (jamás pensé que pasaría) pude
respirar, más aun cuando vi que había quedado en T.O… ¡En la Universidad de
Chile!
Actualmente estoy estudiando, pololeando aun, completamente segura de que mi elección fue la correcta, sintiéndome cada día más aparte del grupo, de la Escuela, de la Facultad de Medicina.
Actualmente estoy estudiando, pololeando aun, completamente segura de que mi elección fue la correcta, sintiéndome cada día más aparte del grupo, de la Escuela, de la Facultad de Medicina.
Aunque fue radical el cambio
de colegio a universidad, puedo decir que aunque ha costado, he podido
acostumbrarme a los largos viajes a la U, a las pocas horas de sueño y al
poquito tiempo libre que va quedando.
Estoy feliz, totalmente agradecida de Dios por las oportunidades que me ha dado, el amor que me ha mostrado y por la vida…¡que es una sola! Gracias!
Estoy feliz, totalmente agradecida de Dios por las oportunidades que me ha dado, el amor que me ha mostrado y por la vida…¡que es una sola! Gracias!
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| Con Ricardo llevamos juntos cuatro años... ¡nos amamos! |
| Mis papis y yo, en mi fiesta de Graduación |
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