viernes, 26 de julio de 2013

El fin no es el fin, es sólo el comienzo de algo nuevo!

Todo comienzo, trae consigo un final. Y ese final, irremediablemente, tras de sí viene acompañado de un nuevo inicio. Otra etapa, otro proceso, otra vida.
Y como este primer semestre se ha ido, también hemos llegado al final de este primer encuentro con las palabras, las expresiones, los movimientos, las manos amigas, el silencio. Así eran nuestras clases de “Estrategias de intervención I” en donde estoy segura, nos proyectamos tal como somos, nos miramos, nos conocimos… Pero no quiero ponerme depresiva por este adiós, pues vendrán muchos otros en lo que me queda de carrera. Vendrán otras “estrategias” para endulzar el corazón, para prepararlo para la vida que hay allá afuera para un terapeuta apasionado, para un terapeuta amador de su profesión.
estoy agradecida. Perdón si no he sabido más que repetirlo una y otra vez. Pero es que han sido experiencias maravillosas, conmovedoras, llenas de amor y compañerismo. Lo que nunca se logró en mi curso de enseñanza media, lo he encontrado acá en la universidad. Tal vez en el lugar menos pensado. Tal vez en el sitio donde todos serían que sería todo lo contrario: competitividad, egoísmo, pelambres, envidias, etc. Por eso creo que adoro mi carrera, mi escuela y a mis compañeros. Hay tanta buena onda entre todos, obviamente siempre puede haber alguien que no sea tan cercano a ti, pero eso no involucra precisamente una “mala onda”. Y eso es único!!!
Somos muy especiales, estoy segura,  y es la esencia del terapeuta. La llevamos en el interior. Hemos elegido esta carrera por un motivo especial, todos esos motivos diferentes entre cada uno de nosotros, también diferentes. Hemos llegado a un punto de encuentro, todos provenientes de caminos, vivencias, familias, creencias, ceremonias y rituales distintos. Todos, ninguno igual a otro, hemos llegado hasta este lugar… Con sueños diferentes también. Pero todos Terapeutas ocupacionales al fin y al cabo. Que feliz me hace haber compartido con cada uno de ellos este primer semestre. Haberlos conocido, haberlos mirado con otros ojos, no con los ojos superficiales, sino con aquellos que intentaron conocerlos en profundidad.
Estoy muy satisfecha con esta asignatura, aunque a veces las cosas que debíamos hacer escapaban a nuestro sentido común, en la reflexión posterior sé que siempre encontramos el hilo conductor de todo ese increíble día jueves.
Gracias a los profes Erna y Félix, quienes siempre con respeto y dedicación se acercaron a nosotros, buscando la mejor forma de hacernos comprender sus motivos en cada actividad.
Gracias a mis compañeros, quienes fueron cómplices en cada una de las clases. Con su respeto por la vida, en cada actividad guardaron silencio cuando se requería, rieron cuando era necesario y lloraron también, dejando atrás su vergüenza. Son bacanes chiquillos, no me canso de decirlo.

Me siento feliz de ser parte de esto, de la Escuela de T.O de la Universidad de Chile… Porque sus profes, quienes son amigos también, nos dejarán huellas profundas en el alma. Y esas huellas serán las que nos identificaran, las que serán parte de nuestra piel. 


Y la rama, sin flores aun por el invierno, tendrá un maravilloso regalo para nosotros en primavera. Espera y verás!

Somos nosotros.

Finalmente llegó la entrega de los regalos… ¿De qué regalos estoy hablando? Hace unas clases atrás, mencioné que hicimos un trabajo en grupos elegidos al azar y entre esos grupos debíamos elegir una palabra que nos representara… 
La nuestra fue “AUTOCONOCIMIENTO” y en base a ello debíamos hacernos un regalo. Así que con Cami, Dani, Belén, Lindsay, Marce y Pablo Fernández, nos juntamos en el parque acordado. ¿Un parque? Exactamente, en un parque. Quisimos darle un toque especial a esta ceremonia de regalarnos algo hecho con nuestras manos, hecho con nuestros talentos y habilidades.

Cuando llegaron todos, nos dispusimos a comenzar la entrega. Cada uno fue diciendo en que se basó al hacer los regalos, como materializó la palabra “autoconocimiento”, el porqué de los colores y las formas… Así, uno a uno, en un acto de profundo respeto y compañerismo, nos “regalamos” a nosotros mismos. Espero que me entiendan.
Nuestra palabra era autoconocimiento, por lo que, al recibir los seis regalos de cada uno de mis compañeros, todos diferentes, todos hechos con manos diferentes, en tiempos diferentes… todos ellos me representaban a mí. Yo era la esencia de ese regalo. Y es increíble pensar que en las diferencias de mis compañeros, había una igualdad, y esa era  yo.

Así también con los regalos que yo fabriqué para ellos… Nosotros habíamos hablado con anterioridad de qué cosas nos gustaban, qué cosas nos representaban o eran nuestros pasatiempos, para que fabricar los regalos no fuese tan complicado. Por lo que cada uno de nosotros, al conocer algo nuevo de nuestro compañero, vimos en él o ella el autoconocimiento desde nuestra perspectiva, diferente a la del otro. Y vuelvo a decirlo, es increíble que en las diferencias exista riqueza, exista lo único e irrepetible.
Me gustaron mis regalos. Muchísimo. Creo que se transformarán poco a poco en un amuleto, en un lugar de encuentro. Estoy segura que cuando los mire, podré verme, podré encontrarme si es que me siento perdida. Cuando no sepa que hacer, de seguro encontraré inspiración en ellos. Cuando no sepa que quiero de mí, de seguro en ellos veré una faceta de mí que no conocía y querré descubrirla. Será un reto verme a través de los lentes con que mis compañeros me ven. Será un reto. 


Yo, representada por Cami :) Gracias!
Estoy muy agradecida con esta actividad. Creo que cuando recibimos un regalo, nos sentimos queridos, amados, importantes, valiosos para otro. En este caso esta actividad fue planificada, no surgió de la espontaneidad de cada uno, pero de todas formas despertó esos sentimientos en mi… me sentí querida, pues cada uno de los compañeritos dedicó tiempo, dinero tal vez, materiales, etc. para obsequiarme algo que precisamente hablara de mi… Que honor.








Esta vida nos da muchos regalos, tal vez deberíamos luchar cada día por hacérselos llegar a alguien. Son regalos valiosos, más valiosos que el precio que pueda tener algo comprado en una tienda y ya. Son regalos sencillos, esenciales detalles que marcan el diario vivir de cada uno de nosotros. Somos nosotros.


Mi drama, en que no fui la protagonista!

Después de prácticamente un mes en paro, regresamos a clases. Y faltaba el drama tres. El drama en que sería una protagonista, al igual que todos mis compañeros en los dramas anteriores.
Y cuando, en efecto, volvimos a clases, duré tres o cuatro días en ellas… Me enfermé!!!! Me dio una gripe fuertísima, con fiebre, tos, congestión etc, etc, etc. No podía creer que en el proceso de cierre del semestre, me enfermase así, con licencia y todo el show que eso involucra.
Como tenía todas las pruebas de cierre, de algún modo tenía que estudiar, aunque no me encontraba en las condiciones para ello. Además tenía que escribirle a cada uno de los profesores, mostrándoles mi licencia, pidiéndole ayuda a la Escuela, para coordinar de la mejor forma la recuperación  de las evaluaciones. Pero había algo que debía, que no era una evaluación, que para muchos seguramente no hubiese importado, pero algo que YO quería hacer… EL DRAMA TRES…
Esta era la oportunidad además de conocer a mis compañeros con quienes tengo más cercanía, pues en otros ramos también nos dividimos así… están las personas con las que más comparto allí, Natalia Pacheco y Fernanda Riveros, lindas amigas que he conocido en la carrera.

¿Cómo se sentía sin poder asistir? Frustrada. Totalmente. Mucha tristeza por no poder vivir esa maravillosa experiencia, por no poder compartir la mía con mis compañeros queridos. ¿Pero que se la va hacer? La salud es lo primero, dicen por ahí…
Así que ese día aproveche de tomar los cuadernos, empezar a estudiar de apoco sin presiones,  y si  me cansaba, lo dejaría. No quería agotarme. Creo que a pesar de lo aburrida que estaba en mi casa, pude aprovechar el día, estudié lo suficiente los días que estuve con licencia y eso provocó un buen término del semestre: me eximí de todos los ramos, pasé cada asignatura con buenas notas y ahora espero con ansias el segundo semestre. Estoy contenta ahora, a pesar de no tener vacaciones, de que ya haya acabado el primer semestre. Creo que es su momento pensé que sería eterno. M primer año en la universidad, mi primer acercamiento con profesores, pruebas, trabajos totalmente diferentes a los de la etapa del colegio. Fue bueno. Gracias a Dios, tuve una buena acogida, encontré gente realmente hermosa, de corazones puros y llenos de amor por el otro. Con orgullo digo que ¡esos son mis compañeros!
Esto me sirvió para aprender una lección. No estamos asegurados a la vida y aun así nosotros nos aferramos a ella. Podemos muchas veces no nosotros proponernos cosas, pero no sabemos si se darán como queremos… Y aun en esta circunstancia es nuestro deber disfrutar lo que venga, porque la vida es una. Una sola y ya.

Es increíble que a veces permitamos que pase el tiempo y no tomamos decisiones que nos hagan felices, no aprovechamos a quienes tenemos al lado, no los cuidamos, nos cegamos en la rutina…. Sin saber que es ella el peor enemigo. 

jueves, 30 de mayo de 2013

¿Qué importante será?

Jueves treinta de mayo… ¡Qué rápido pasa el tiempo! Es jueves, tengo Estrategias de Intervención. Hay que escribir en el blog, blog, blog. Nuestra clase de hoy nuevamente llenó el ambiente de emociones, de sentimientos, de recuerdos, lágrimas, risas…. Una experiencia que nos da la impresión de sentirnos renovados, fortalecidos y comprendidos, tan solo porque podemos oírnos y respetarnos.
Los actores de hoy, eran el segundo grupo, quienes debían llevar un objeto de valor emocional para ellos. Aquel objeto que no regalarían, botarían o perderían por simple olvido. Algo que llevarían al fin del mundo… ¿difícil no? Pero mis compañeros lo encontraron, aunque algunos confesaron que les resultó complicado.
El profe dio indicaciones, debían pararse al centro, contar qué era y porqué lo habían elegido y en un acto simbólico, regalárselo a alguien del círculo en el que estaban todos ellos. Uno a uno fueron contando historias, anécdotas, haciéndonos recordar nos ellos momentos importantes, presentándonos a sus padres, abuelos, hermanos, pololos… y todo a través de esos objetos…
La semana pasada, cuando el profe les anunció qué debían traer esta semana, yo intenté elegir un objeto en mi mente, sin poder hallarlo. Y hoy, cuando ellos mostraban cartas, peluches, cadenas, anillos, aros, cajas, fotos, dibujos, me di cuenta que sí tenía muchos objetos de valor a mi lado, sólo que no me había percatado de su importancia. Esa importancia no estaba daba el objeto en sí, sino que esa importancia había sido adquirida por la época, las personas, las fechas y los procesos que marcaron ese “amuleto” para siempre en la vida de mis compañeros. Y las lágrimas afloraron nuevamente… ¡Cuántas palabras y gestos traídos al presente, cuántos recuerdos desempolvados! La emoción toma control de la escena.

Sin ninguna identidad aún sigo siendo parte del público: mi momento será la próxima semana. Por ahora, me conformo (y realmente quedo conforme) con mirar, observar, reflexionar acerca de lo que mis compañeros hablan. A medida que los escucho me doy cuenta  de lo valorable que es estar en un grupo, sentirnos parte del… cuanta importancia tiene para un ser humano sentirse miembro de un cuerpo. Esto nos hace diferentes, estoy segura. Sé que no es habitual que con “los compañeros de la u” nos riamos y lloremos juntos, porque hemos dejado abierto el corazón, permitiendo que entren aquellas personitas que estamos conociendo. No, no pasa en todos lados.

Y es en estas instancias en que somos parte, los unos de los otros. Nos sentimos queridos, apoyados, respetados, no menospreciados por lo que creímos, nos sentimos confiados. CONFIANZA. Dicen que cuando se pierde es difícil, si no imposible volverla a tener… ¿Tan importante es? ¿Demora hacerla surgir? ¿Somos personas confiables? Acá estamos para probarlo – probarnos. Estamos construyendo el camino a ser profesionales de la salud, trabajaremos para las personas, ellas deben confiar en nosotros… entonces no queda más que cultivarla si aún no la poseemos, protegerla si somos seres confiables. Abonarla a diario para que siempre esté fresca al servicio de los demás.


jueves, 23 de mayo de 2013

Si es espontáneo, se disfruta más!

Este jueves fue especial. Llegué a clases unos minutos tarde y mis algunos de mis compañeros ya estaban en el centro de sala con muchos diarios y cintas adhesivas. ¿Con qué fin? No teníamos idea. Lo único que sabíamos era que sólo algunos compañeros trabajarían hoy, los demás "observaríamos"... lo que no es muy motivador que digamos. Pero en fin, la clase había comenzado...
El título de esta entrada tiene una razón: la clase de hoy fue espontánea, sorpresiva, interesante, motivadora, definitivamente superó mis expectativas...
Como estaba contando, menos de la mitad de mis compañeros estaban en un círculo en el centro de la sala. El profe explicó que tendrían que hacer un objeto que representara a quienes eran fundamentales en sus vidas, a quienes admiraban o le debían su razón de ser. El trabajo se realizaba en unos 20 minutos y después  debían compartir con el resto, por qué motivos habían elegido tal y tal persona.
La clase transcurrió en silencio y pensé, reiteradas veces en ella, que era algo que comúnmente, no se disfruta en una clase en el colegio, ni menos en la universidad. La profes Erna siempre nos insta a trabajar en silencio pero creo que no lo habíamos logrado... hasta ahora. ¿Cuán beneficioso será trabajar en silencio para mí, o para la persona con quien esté trabajando? Sin duda el silencio ayuda a reflexionar, a ordenar los pensamientos y a recordar las motivaciones. Creo que será una buena opción para mí en el futuro, sin duda también lo será para las personas que asistan a la terapia con que los asistiré. Seguramente el momento que estén pasando requerirá de mucha reflexión de por medio....
Pasaron los minutos y el profesor a cargo, Félix, anunció que el tiempo había acabado. Todos debíamos acercarnos al círculo ahora y una compañera al azar fue elegida para contarnos que había creado.
El profe Félix tuvo la intención de simular un teatro: yo fui el público esta vez y ella ahora, en el centro de la sala oscura, era la actriz. Cuando nos habló del teatro al inicio de la clase, nos propuso que esta sesión fuese al "ESTILO GRIEGO", una verdadera ceremonia donde las emociones debían primar. Y creo que la mayoría pudimos sentirla.
Uno a uno, mis compañeros hablaron acerca de sus abuelos, hermanos, hermanas, padres, cantantes, hombres que han marcado la historia, Dios...
Con mucha confianza abrieron su mente y corazón para contarnos cosas dolorosas, tristes, recuerdos muy alegres y entre lágrimas, derramaron la emoción muchas veces reprimida. ¡Qué clase tan espontánea! si hasta después pudimos comentar cómo nos habíamos sentido... Pensé mucho en la conexión y los lazos que formábamos en esas instancias, a veces sin darnos cuenta. Nos conocemos hace aproximadamente tres meses, todos tenemos un grupo con el que más compartimos, gente más cercana que otra, pero la experiencia vivida hoy rompió toda barrera, prejuicio, distancia. No sabía que estudiando Terapia Ocupacional, era necesario que pasáramos primero por una terapia, una verdadera terapia.




jueves, 16 de mayo de 2013

Vaciando las ideas...

Hoy jueves, llegué entusiasmada a la clase “movimiento creativo 2”. La primera sesión acerca de esto me había gustado mucho así que tenía expectativas muy altas. Escuchamos a la profe Erna contarnos un poco acerca de temas de notas, trabajos por hacer, plazos para entregarlos, en fin, aspectos netamente acerca de la asignatura.
Antes de partir con cualquier actividad, a la profe se le ocurrió la brillante idea (y esto no es ironía) de preguntar si había alguien en la sala que estuviese con algún dolor físico o lesión…. Y, para mi terrible decepción, recordé que horas antes me había ido a vacunar, por lo que mi brazo izquierdo tenía una movilidad reducida. Tristemente le dije a la profe lo que pasaba y con mi comentario, otros compañeros se unieron a mis causas de dolor. Cuando ella notó que no éramos una cantidad mínima, su creatividad y espontaneidad salió al rescate. Nos apartó del resto, os hizo salir de la sala y una vez fuera de ella, nos contó su plan. Dijo que teníamos una misión: debíamos ir a su oficina, buscar lo que nos llamara la atención y transformarlo en un instrumento. 

Al momento en que mis compañeros hayan ya finalizado la actividad, nosotras (puras mujeres, coincidentemente)  debíamos entrar en silencio y comenzar a tocar alguna melodía que hubiésemos ensayado previamente. Yo, muy decepcionada de no poder participar de la clase, dejé mi pena atrás para intentar hacer (otra vez) un gran esfuerzo para tocar u instrumento. Nos dirigimos con mis compañeras a la oficina de la profe Erna, mientras mis compañeros estaban en la sala comenzando a vivir otra experiencia, esa que no quedará guardada en mi memoria.  Una vez adentro, comenzamos a darle rienda suelta a nuestra curiosidad y, mirando, abriendo y cerrando lo que encontrábamos a nuestro paso, hallamos algunos instrumentos de percusión y también algunas cajas, papeles y palos, que pensamos, nos podían servir.
Entre risas y muchas tallas nos decidimos a comenzar con la improvisación. Ninguna tenía grandes conocimientos acerca de los instrumentos o la música, así que apelamos a nuestra coordinación y ritmo (¿y yo? Bueno lo intenté). Como casi todos los instrumentos eran de percusión, los “sonidos parecidos” fueron agrupados  y así, una a una tocando su instrumento, para que cada sonido pudiese ser escuchado y oído por todos. Yo debía tocar un CÍMBALO, instrumento que suena durante largo tiempo después de haber sido tocado. Realmente era mágico, me podía perder tratando de averiguar cuanto duraba el sonido que emitía. Después de unos cuantos ensayos,  fuimos a la sala donde estaban todos. La profe nos hizo entrar, observamos dos danzas maravillosas que interpretaron mis compañeros. Una de ellas era lenta y silenciosa, la otra muy movida, expresiva y libre. Me encantó ser el público esta vez. Pero teníamos nuestro protagónico: cuanto terminaron la actividad, mis compañeros se recostaron en el suelo, cerraron los ojos y nosotras les dimos el ambiente para la relajación perfecta. ¡¡¡Esto sí que era un trabajo en equipo!!!


¡Así suena el címbalo! :)

jueves, 9 de mayo de 2013

El cuerpo dice más que mil palabras

Llegué a clases con una gran interrogante… La profe nos había pedido ropa cómoda y ligera para tener una clase de … ¿qué íbamos a hacer? Aunque el cronograma decía “movimiento creativo 1” podía esperar cualquier cosa. Al fin y al cabo, estas clases eran así. Toman su propio curso.
Cuando entramos, la profe nos dio las indicaciones: “relájese, quítese los zapatos si desea, camine por la sala, sienta los pies, hágalo en silencio, silencio, en silencio niños…”

 De a poco, nos fuimos “soltando” tal como la profe quería. Después tuvimos que saludarnos, sólo con la mirada, sólo con la expresión de nuestro rostro… dándonos solo la mano derecha, luego la izquierda, tocándonos el codo, la oreja, las mejillas, conociéndonos… palpándonos… sintiéndonos sin hablar. ¡Qué bien lo hacían mis compañeros! Sus miradas me impactaban, pues se tomaban la clase en serio y lograban hablarme con sus ojos… Yo seguía saludando. Saludar y saludar, caminar y caminar, caminar y saludar a quien te encuentres. “¡hola! No te vi hoy” intentaban decir mis ojos…. Espero que mis compañeros hayan comprendido su lenguaje. Cuando finalizamos esta actividad, tuvimos que caminar de espaldas hasta que chocáramos con alguien, ese alguien sería nuestra pareja para la siguiente tarea, que consistía en ponernos de espaldas (ese alguien y yo) y permitirle a nuestras espaldas hablar… Sí, hablar. Ellas se saludaron, se quisieron, se pelearon y se perdonaron luego. Ellas se conocieron, se regalonearon, se unieron, se comprendieron. Fue un momento íntimo, de la espada de mi “alguien” y la mía… jamás mi espalda había tenido un amigo y hoy por fin lo encontró. Ella estaba contenta…
Luego de esto hicimos grupos, donde seguiría la comunicación a través del cuerpo. En los grupos, con los ojos cerrados, sentados y tomados de la mano, debíamos conocer la mano del compañero de nuestro lado, sentir sus dedos, su textura, su piel, su temperatura, la forma de los dedos… cada parte que sintiéramos de su mano, era un trozo de su historia, de su vida, de sus sueños y deseos…. Cuando abrimos los ojos, nos sentimos conectados, comprendidos, acompañados. Ya no estábamos solos, había alguien a mí alrededor sintiendo como yo, viviendo como yo, una humana. Tal vez con diferentes experiencias, familias, costumbres y valores, pero ser humano en definitiva. La profesora nos pidió que comentáramos la experiencia, que en lo posible, en una palabra explicáramos lo que sentimos allí, tomados de la mano. Algunos dijeron unión, energía, comunicación, otros calor, compañía, amistad, amor… todos habíamos sentido algo, en cada uno de los grupos que estaban allí en la sala.
A veces nos cuesta expresar que sentimos, nos cuesta mirar y ver qué es lo que hay en nuestro interior, nos cuesta asumirnos. Pero estoy profundamente convencida de que cuando lo hacemos, más nos amamos y más aún podemos amar al otro, podemos vivir mejor con el otro, entenderlo, acompañarlo, estar en la mismo sentir del corazón.

La mejor compañía no es la que elegimos si no la que aceptamos.





jueves, 2 de mayo de 2013

Mis manos y yo

Hoy por fin teníamos la clase de decoración de las máscaras, donde se pondría a prueba la creatividad que hemos estado desarrollando poco a poco, sesión a sesión. Al momento de llegar a la sala, fuimos a buscar las máscaras siendo muy gracioso el hecho de que esa máscara eras tú, retratado en otro lugar, fuera de ti y que sólo tú, nadie más que tú, encajaba perfecto en esa cara… somos verdaderamente únicos, en un mundo lleno de personas únicas…


Fuimos a los mesones, la profe Erna nos entregó temperas, papeles, tijeras, lijas hasta pasta muro, para afinar todos los detalles de la máscara que habíamos hecho semanas atrás…La mía estaba un poco débil pero con esa pasta y un poco más de yeso, intenté mejorar su aspecto para que quedara mucho mejor. Sobre la decoración en sí, la profe nos dijo que hiciéramos lo que quisiéramos en la máscara, algo que nos representara y con lo que nos sintiésemos identificados. Así que mientras mi máscara se secaba, comencé a pensar en que podría hacer y, al hacer esta pequeña actividad mental, surgen una serie de preguntas en mi cabeza: ¿qué me gusta?, ¿qué prefiero?, ¿qué colores son mis favoritos?, ¿soy amante de la naturaleza, la tecnología, las artes?... muchas cosas volvieron a nacer en esos momentos… y recordé que si hay una imagen que me guste verdaderamente, esa es el ATARDECER AFRICANO. Muy típico tal vez en los cuadros de las casas pero realmente hermoso, por su simpleza y  por toda la majestad que muestra el horizonte y el sol escondiéndose… definitivamente me gustan, ¿no? Pues fue esa la elección para mi máscara: hice un atardecer en colores que iban cambiando de tonalidad y le agregue un árbol al lado derecho de la máscara, fabricado con papel crepe y papel volantín. Después con cola fría, sellé todo mi trabajo y le di textura al árbol, para darle un efecto más realista. ¡Me gustó mucho! Era mi primera máscara, mi primer otro yo y quedé bastante conforme con ella.
Todas estas actividades a veces no tienen mucho sentido para nosotros, hablando de las personas en general. Podemos sentir a veces que lo “manual” no va con nosotros, que nos somos capaces, o que simplemente no tenemos talento para ello. Pero a mi parecer, realizar una actividad así, es una excelente forma de reencontrarnos con nuestro “yo”, de volver a ser niños, de dejarnos invadir por lo que sintamos en el momento y expresar aquello en algo que no nos dañará a nosotros ni a nadie. Es un verdadero beneficio…
La creatividad, a veces un poco forzada, puede lograr la apertura de nuestra mente y corazón, de nuestros baúles de recuerdos, de nuestras motivaciones y aspiraciones. Estar trabajando con algo en las manos, es querer también que ellas sean parte de nosotros, es incluirlas en nuestros sueños y deseos para el futuro… y comúnmente olvidamos que nuestro cuerpo es un todo, que lo uno necesita de lo otro, siempre.


jueves, 25 de abril de 2013

¡No va conmigo!

Definitivamente para esto no soy buena. Jamás lo he sido, a pesar de que lo he intentado hasta en el colegio. Y para ser sincera, me asusté mucho cuando la profe Erna anunció que para esta clase debíamos traer un instrumento. De inmediato pensé: “si nos hace tocar en frente de todos, de seguro pasaré una vergüenza tremenda cuando todos descubran que tengo menos ritmo que una gotera”, así que para evitar un poco esto preferí llevar una especie de sonaja (hecha por mí con lentejas). Con eso ya podía estar más tranquila, no tenía mucha ciencia tocar una sonaja. Pero al llegar a la clase, la profe como siempre, rompe toda idea preconcebida y hace lo que uno menos espera. Eso es fantástico.
Para hacer el cuento más corto, la profe nos dio indicaciones para que dejáramos nuestros instrumentos en un círculo al centro de la sala, después que escogiéramos uno y finalmente que lo tocáramos cuando ella dijera. Todo esto debería transcurrir en silencio, idea que me gusta mucho, pero que es bastante inalcanzable: definitivamente nos cuenta mucho callar en clases!! 
Luego nos fue mostrando en un ppt, diversos colores: negro, anaranjado, verde, rosado, amarillo, etc. Nuestra tarea era mostrar a través del instrumento que habíamos escogido, qué sentíamos cuando veíamos tal color…. Cómo les contaba en un comienzo, yo y los instrumentos no nos llevamos bien y siendo lo más honesta posible, me costó mucho encontrar aquella “comunicación” que la profe nos pedía, entre los colores y el instrumento… ¿En verdad era posible que un color me produjese “algo”  y que ese “algo” yo lo transmitiera a través del instrumento?
La respuesta afirmativa no estaba dentro de mis opciones. Pero hice un esfuerzo, tenía que hacerlo, pues entendía que esa actividad me daría una mayor sensibilidad con respecto a la música y los sonidos. Me costó, pero creo que lo logré ya que después noté que mis compañeros también expresaban sonidos parecidos con cada color, sobre todo cuando la profe nos mostró palabras como “rabia, pena, alegría”, etc. Después  un compañero tocó una especie de TAMBOR y nosotros debíamos seguir el ritmo que él llevaba, situación que no me resultó tan complicada.
Fue una experiencia enriquecedora  en donde enfrenté algo en que no creo ser tan hábil, dándome cuenta de que si soy capaz de lograrlo, si me esfuerzo, concentro y pongo lo mejor de mí.
Sé que en muchas áreas de nuestra vida nos sentimos como yo hoy me sentí al comienzo de la clase: incapaces, inútiles, inservibles… Estoy segura que no he sido la única, ni lo seré.


Pero estoy profundamente agradecida de la vida, quien a través de pequeñas cosas nos da una enseñanza muchas veces incomprensible a nuestra razón. Hoy aprendí que podemos conseguir muchas cosas si nos lo proponemos, que hay miles de oportunidades para fortalecer las debilidades y que cuando nos ponemos una meta podremos llegar a ella, y ya no la veremos tan lejana. La terapia perfecta está en ti… 

jueves, 18 de abril de 2013

¿Y la tecnología?

Otro jueves que se está yendo y procedo a contarles un poco lo que fue la clase hoy, en “Estrategias de intervención I”. Espero que lo disfruten!
La clase de hoy la hizo el profe Félix y fue en la sala de computación… ¿qué hacíamos en la sala de computación? ¡Bueno pues esto! El queridísimo BLOG! A pesar de que a veces me cuesta expresar las ideas o las emociones a través de las palabras, he aprendido a querer mi Blog. Justamente por esto: MI BLOG
El Profe nos indicó que página debíamos visitar, los pasos a seguir, que teníamos que agregarle al blog, etc. Todo lo “técnico” para que esto pudiese ser. Pero después él nos dejó la libertad de decorarlo y hacerlo nuestro: el blog debía ser una imagen de lo que nosotros éramos, así que podíamos “enchularlo a nuestra pinta”… lo que sin duda alguna nos ayuda a desarrollar una identidad, una forma de pensar y percibir en entorno, las relaciones y nuestra vida.

No soy muy buena con todo lo que es la tecnología en sí, nunca antes había tenido un Blog, por lo que mi única opción fue indagar en cada configuración, opción o lo que tuviese esta página para poder cumplir con lo que el profe nos pedía. Al final no era difícil, pero de todos modos valoro el hecho de que también nos hagan hacer este tipo de actividades. Cuando estemos ejerciendo la profesión, tendremos un fuerte roce con la tecnología, la computación y diversas aplicaciones con las que tendremos que trabajar para acompañar las terapias de la gente. Nunca está de más saber acerca de estas plataformas virtuales, que además nos brindan un espacio para vaciar nuestro interior y, lo que es más importante, compartirla con el resto. Otro aspecto importante es la creatividad. Como ya mencioné, en el blog tenemos la libertad de expresarnos a través de la forma en que nosotros queramos, la que más nos represente o nos haga sentir cómodos, siendo esto un gran reto a la creatividad y espontaneidad. Todos los jueves debemos subir una clase, por lo que las ideas podrían agotarse, pero de alguna u otra forma esto nos ayuda a ser más ingeniosos y buscar cada jueves una manera nueva de dirigirnos a ustedes. Pienso que la creatividad es la base del trabajo de un terapeuta, sin ella difícilmente tendremos un buen desempeño laboral.

Yo, a pesar de que a veces no tengo mucho tiempo para estar actualizándolo, decorándolo o subiendo fotos, he le tomado mucho cariño, pues siento que es una especie de “diario personal” donde puedo expresar lo que siento, como he percibido las clases, que cosas me han sorprendido, etc., sabiendo que tal vez en algún tiempo las pueda olvidar, por lo que más aun deseo dejar un registro de lo será el primer año de esta carrera. Creo que eso demuestra lo mucho que amo esto que escogí, no me arrepiento y espero no hacerlo jamás. Esta carrera es única.

jueves, 4 de abril de 2013

Esta soy yo!

Comenzaré a contarles quien soy, esta es mi historia en quinientas palabras…

Mi nombre es Javiera Isabel Zúñiga Aliaga, nací el 20 de Septiembre de 1994, en el Hospital Clínico de la Universidad Católica. Fui la primogénita de la familia, mis padres, Claudia Y Héctor, llevaban ya dos años de matrimonio, cuando llegué yo. Aunque mis padres vivían de allegados con la hermana de mi mamá, a los meses de mi nacimiento, compraron la casa donde vivo actualmente. Sí, toda mi vida he estado en esta casa, que encierra mi historia, mis experiencias, mis momentos. Esta casa me ha visto crecer y yo a ella también…

¡Mis hermanas locas!
Los regaloneos y mimos de hija única me duraron bastante poco. Cuando tenía dos años y tres meses, nació mi hermana Antonia. Como era tan pequeña no noté muchos cambios, convirtiéndose la Anto en mi compañera de aventuras y juegos. Fuimos muy amigas, hasta ese período en que yo crecí y ella aún era una niña. Fue una etapa compleja, pero que pudimos superar y hoy somos buenas amigas y hermanas.
Desde pequeña fui muy independiente, en el jardín y colegio, nunca lloré porque mi mamá se iba, hacía mis tareas sola y de buena gana. Siempre me gustó mucho el colegio, los amiguitos y las profesoras, que con paciencia nos enseñaban. En el año 2005, me cambié del colegio Andes del Sur, para asistir al colegio San Miguel de los Andes, desde donde me gradué de cuarto año medio, el año pasado. Ese año también nace mi tercera hermana, la Sofi. Ella no me mi muñeca de juegos, ni mi partner. La Sofi fue mi primera hija. No quiero decir que mi mamá no la cuidaba, obviamente, sino que yo ya me sentía grande, responsable, capaz de cuidar a un bebé. La mudaba, la bañaba, la hacía dormir…. Aun es mi regalona a pesar de que está por cumplir ocho años.
Siempre fui de pocos amigos, contados con una mano. En el colegio me querían mucho, participaba de las actividades que podía, rindiendo en lo académico de la mejor manera. El año anterior entre el preuniversitario y el colegio, la carga aumentó, por lo que tuve que disminuir mi participación: la PSU se venía encima y yo quería estudiar Terapia Ocupacional a toda costa. Cuando el momento pasó (jamás pensé que pasaría) pude respirar, más aun cuando vi que había quedado en T.O… ¡En la Universidad de Chile!
Actualmente estoy estudiando, pololeando aun, completamente segura de que mi elección fue la correcta, sintiéndome cada día más aparte del grupo, de la Escuela, de la Facultad de Medicina.

Aunque fue radical el cambio de colegio a universidad, puedo decir que aunque ha costado, he podido acostumbrarme a los largos viajes a la U, a las pocas horas de sueño y al poquito tiempo libre que va quedando.
Estoy feliz, totalmente agradecida de Dios por las oportunidades que me ha dado, el amor que me ha mostrado y por la vida…¡que es una sola! Gracias!

Con Ricardo llevamos juntos cuatro años... ¡nos amamos!















Mis papis y yo, en mi fiesta de Graduación

¡Manos a la obra!

Segunda clase de Estrategias de Intervención, ¿qué hicimos hoy? ¡¡MÁSCARAS!! Hoy nos dividimos en dos grupos, pares e impares según la lista de TO-01. Quedé en el grupo al que le tocaron las máscaras, así que nos dirigimos al salón “Tomas Fierro” ubicado en nuestra escuela. Es una sala que, personalmente, no me gusta mucho, pues imita a una especie de laboratorio, con sillas y mesas altas, estrecha para el trascurso de los alumnos. Pero precisamente por el trabajo que teníamos que hacer hoy, fue una sala perfecta: los mesones altos si ayudaron esta vez.



La profesora nos entregó los materiales (vaselina, tiras de yeso, una fuente con agua, papeles)  y nos dio también las indicaciones, así que formamos grupos y mientras dos compañeros se acostaban en el mesón, otros dos le hacían su máscara (esta era de nuestros rostros). Ayudé con una compañera, aprovechando de reír de cualquier cosa mientras trabajábamos. Después, cuando llegó mi turno, dos compañeras trabajaron haciendo la máscara en mi cara… es curioso como trabajamos en equipo y a veces ni lo notamos. El primer paso era aplicar vaselina en el rostro para proteger las cejas y la piel, pues el yeso al secarse, nos podría hacer daño. Después de eso mojamos las tiras de yeso en la fuente con agua y comenzamos a ponerlas sobre la cara, ordenándolas para cubrir toda la superficie. Cuando ya este paso estaba listo, sólo quedaba esperar a que la MÁSCARA estuviese seca para poder retirarla. Todos estuvimos entre diez a quince minutos con la máscara puesta, mientras tanto aquellos que aún no hacían su máscara o simplemente, ya la tenían lista, iban de mesón en mesón intentando hacer reír a los que estaban con la máscara, sólo para molestar (¡¡con la máscara era imposible reírse, aunque uno tuviese todas las ganas del mundo!!!) Estuve molestando un tiempo, pero después me tocó a mí… ¡¡debo admitir que dolió reírse!!
Pienso en lo importante que es trabajar en equipo. Así lo hicimos y fue un grato momento compartido. Pudimos reírnos, conocernos, relajarnos y darnos un gusto ensuciándonos las manos como unos niños.

Estas instancias son fundamentales para nosotros, estudiantes de T.O. Por un lado podemos desarrollar la motricidad fina al trabajar directamente con las manos y los dedos, actividad que es primordial al momento de la rehabilitación. Por otro además, podemos como grupo darnos el tiempo de conocernos, conversar, trabajar como un equipo, acostumbrarnos a la idea de que nunca estaremos solos trabajando, siempre estaremos acompañados de un equipo de especialistas que nos ayudarán a entregarle lo mejor a la persona. Creo que es sumamente valioso que estos momentos sean vividos conscientemente por nosotros y con esto me refiero a que no sólo los veamos como una clase más, sino que le tomemos el peso a lo que estas significan. No sólo valdrán una nota… son una verdadera capacitación, un momento donde aprendemos a sensibilizarnos, a tomar en cuenta al otro, mirar más allá de lo que se ve…

jueves, 28 de marzo de 2013

Primera Clase.. A crear!

Después de dos semanas de haber comenzado el año académico, hoy jueves 28 de Marzo, recién tuve mi primera clase de “Estrategias de intervención I”. Según muchos, el ramo más entretenido y des-estresante de la carrera. Al llegar a clases, encuentro a dos profesores muy extrovertidos, dinámicos y deseosos de entregarnos la primera clase. Como en los otros ramos, nos explicaron en qué trabajaremos durante este semestre, cuáles son las exigencias, cómo serán las evaluaciones y todo lo referente a lo más general de la asignatura. Pero ya me siento ansiosa, quiero hacer algo, cualquier cosa que salga del margen.
Todas las clases por ahora son muy generales y yo ya quiero ser terapeuta. Pero hay que esperar. Esperar es bueno. Y cuando al fin, hacemos una actividad, me doy cuenta de que me encantará esta clase: conversaciones, pinturas, canciones, manualidades, aire libre para trabajar, fotos, fotos y MÁS FOTOS. Hablamos acerca de nosotros… de nuestras fortalezas, excelente “terapia” para comenzar, con nosotros mismos, ¿no?.. Las fortalezas también son las virtudes que tenemos y que podemos entregarle a los demás. Conversamos acerca de ello entre grupos y después a través de una canción o un grito, expusimos ante el curso lo que “éramos en virtudes” como equipo… Todo esto bajo la genial idea de hacerlo a fuera, en el patio de nuestra Escuela. No hay ironía en lo que digo, pues ese día el clima estaba fresco, claro, había sol, pero en el patio hay árboles que dan otro ambiente. En verdad, es un privilegio tener una escuela así, sólo para nosotros. Después al regresar a la sala, fue gracioso ver “el primer intento creativo” de mis compañeros (y el mío, por supuesto) porque aunque sabemos que esta clase demandará de ello, estoy casi segura que aún no la sacamos a flote por completo.
Después de esta actividad fuimos a un costado de la Escuela, donde hay unos murales muy coloridos, para sacarnos la foto oficial como grupo. Aunque esa fue la indicación del profesor, nosotros aprovechamos para sacarnos fotos con los compañeros más cercanos, con los más payasitos, fotos jugando, con morisquetas ridículas, gracias y feas. Lo que más me gusto de eso fue que el mismo profesor disfrutó de nuestra espontaneidad y lo demostró sacándonos fotos mientras nosotros lo hacíamos. Después vino la foto oficial, primero… todos ordenados, después ¡la desordenada! Y finalmente… ¡UNA FOTO GRITANDO! Me sorprendió esa petición, pues fue del profesor. Estoy segura que quería que expresáramos todo lo que sentíamos a través de ese grito: ansiedad, nerviosismo, alegría, felicidad, amor, unión… Fue divertido, des-estresante, muy diferente a cualquier otro ramo universitario.

Fue una experiencia valiosa el poder conocer un poco más de mis compañeros, aunque hablar acerca de nosotros mismos a veces sea extraño, sobre todo cuando decimos cosas buenas nuestras… Por el mismo motivo creo que es bueno CREER en lo que somos y en lo que podemos llegar a ser. Me encanta Terapia, creo que ninguna otra carrera hubiese suplido mi vocación.